
La presencia de Luis Miguel en escenario fronterizo es siempre garantía de lleno total, así como de mujeres mostrando sus mejores prendas y peinados con la ilusión de ser vistas por el cantante, gritos eufóricos y graciosos como “Luis mi rey” o “hazme tuya”, parejas abrazadas deleitándose con la música romántica, algarabía colectiva y contagiosa, pero sobre todo, un espectáculo de primera calidad en lo que a escenografía, audio, iluminación y ejecución vocal se refiere.








